Reservar
Maleta abierta a medio hacer sobre una cama deshecha, con un sombrero de paja al lado, en un dormitorio de paredes rosas

Carga mental

Las vacaciones las organiza siempre la misma persona

Por Lola Ortiz · Psicóloga sanitaria ·

Volvéis de la playa. Alguien pregunta qué hay para cenar y tú ya sabes que no queda pan, que mañana hay que sacar la basura antes de las nueve y que a la peque le caduca la crema. No lo has consultado: lo tienes. Y esa noche, en la cama, la frase de siempre: necesito unas vacaciones de mis vacaciones.

No estás cansada de lo que has hecho. Estás cansada de lo que has tenido que tener en la cabeza

Hay una parte del trabajo de una casa que no se ve porque no consiste en hacer, sino en pensar. Alguien tiene que anticipar lo que va a hacer falta, decidir entre opciones, acordarse en el momento justo y comprobar después que se hizo. Eso tiene nombre desde hace cuarenta años: carga mental (Haicault, 1984).

Y no es una forma de hablar. Cuando se ha estudiado en serio qué hacen las parejas dentro de casa, aparece que ese trabajo de cabeza —anticipar, identificar opciones, decidir, supervisar— se reparte mucho peor que las tareas físicas, y recae sobre todo en las mujeres, incluso en parejas que se consideran igualitarias y que fregar friegan los dos (Daminger, 2019).

Por eso puede pasar algo que parece contradictorio: que en tu casa las tareas estén repartidas y aun así tú acabes agotada. Lo repartido son las manos. La cabeza sigue siendo una sola.

Ayudar no es compartir. Quien ayuda espera instrucciones; quien comparte también se acuerda solo.

Por qué en vacaciones se dispara

Uno pensaría que quince días fuera descansan a todo el mundo por igual. Y a quien organiza, no:

«Pero es que si no lo hago yo, no se hace»

Puede que sea verdad. Y aun así, esa frase es el mecanismo que lo mantiene todo en su sitio.

Funciona así: tú anticipas, avisas, resuelves. La otra persona no necesita anticipar, porque tú ya lo has hecho. Como no lo practica, cuando lo intenta lo hace peor. Y como lo hace peor, tú vuelves a encargarte para que salga bien. Cada vuelta de esa rueda te deja con más carga y a la otra persona con menos práctica.

No se sale de ahí exigiendo más ganas. Se sale soltando tareas enteras, con su cabeza incluida.

Lo que ayuda de verdad

Nada de esto va de repartir la lista de la compra. Va de repartir quién se acuerda:

Cuándo esto ya no es cansancio de agosto

Estar reventada después de organizar unas vacaciones es normal. Estas otras cosas conviene mirarlas:

Lo que se trabaja en terapia

Dos cosas, y ninguna es «organízate mejor».

La primera, práctica: aprender a soltar de verdad —qué se suelta, cómo se dice, y qué hacer con la ansiedad que aparece cuando algo se queda sin hacer y no lo arreglas tú—. Ahí entran los límites, que casi nunca fallan por falta de razón sino por lo mal que se sostiene la culpa después.

La segunda, de fondo: de dónde sale la idea de que ocuparte de todo es lo que te hace válida. Eso suele venir de lejos, y se enreda con el perfeccionismo y con la autoestima — la exigencia que le pones a tu trabajo, aplicada a la casa y a la familia.

Que se te dé bien organizar no significa que te toque a ti. 🤍

Reservar primera sesión

Este artículo tiene una finalidad informativa y divulgativa. No sustituye una valoración ni un tratamiento psicológico individualizado. Si estás pasando por un momento difícil, busca el apoyo de una profesional de la salud mental.

Bibliografía

  1. Haicault, M. (1984). La gestion ordinaire de la vie en deux. Sociologie du travail, 26(3), 268–277.
  2. Daminger, A. (2019). The cognitive dimension of household labor. American Sociological Review, 84(4), 609–633.
  3. Dean, L., Churchill, B. y Ruppanner, L. (2022). The mental load: Building a deeper theoretical understanding of how cognitive and emotional labor overload women and mothers. Community, Work & Family, 25(1), 13–29.
  4. Offer, S. y Schneider, B. (2011). Revisiting the gender gap in time-use patterns: Multitasking and well-being among mothers and fathers in dual-earner families. American Sociological Review, 76(6), 809–833.
  5. Ciciolla, L. y Luthar, S. S. (2019). Invisible household labor and ramifications for adjustment: Mothers as captains of households. Sex Roles, 81, 467–486.