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Especialidades · Depresión

Depresión · Terapia online

No es que no pongas de tu parte.

La depresión no es estar triste. Es que se apaga el interruptor de las ganas: dejan de apetecerte cosas que antes te gustaban, el cuerpo pesa, y encima te culpas por no poder. Ese último punto es el más injusto, porque no poder es el síntoma, no la causa. Es de los problemas psicológicos más frecuentes y de los que mejor responden al tratamiento — pero no se pasa solo esperando a tener ganas, porque las ganas son justo lo que la depresión se lleva.

Si te resuena

Cómo se siente.

Si te identificas con varios de estos síntomas, no significa que estés "rota". Significa que algo dentro de ti está pidiendo atención. Y se puede trabajar.

  • Tristeza o un vacío que no se va, casi todos los días y casi todo el día
  • Deja de apetecerte lo que antes te gustaba, incluso lo que sabes que disfrutabas
  • Cansancio que no se arregla durmiendo, y todo cuesta el triple
  • Duermes de más o te desvelas de madrugada
  • Comes más o menos sin darte cuenta
  • Te culpas de todo y te hablas como no le hablarías a nadie
  • No te concentras, no decides, se te olvidan las cosas
  • Te vas retirando: dejas de contestar, de quedar, de contarlo
  • Y a veces, pensamientos de que no merece la pena seguir

No toda es igual

Tipos de depresión.

Episodio depresivo

Lo que la gente llama «una depresión». Al menos dos semanas seguidas con el ánimo bajo o sin ganas de nada, más otros síntomas —sueño, apetito, concentración, culpa—, y estorbando en el día a día.

Depresión persistente (distimia)

Menos intensa pero de años. Es la más fácil de no ver, porque te acostumbras y acabas creyendo que tú eres así. No eres así: llevas mucho tiempo con esto encima.

Depresión perinatal

En el embarazo o después del parto. No es el bajón de los primeros días, que se pasa solo: esto dura, y suele venir con culpa por no estar disfrutándolo. Se trata, y cuanto antes mejor para las dos.

Depresión tras un golpe

Después de una pérdida, una ruptura, un despido o una mudanza. Que haya un motivo claro no la hace menos real ni significa que se vaya a arreglar sola con el tiempo.

Cómo trabajamos

Trabajamos con terapia cognitivo-conductual, la primera opción de las guías clínicas para la depresión, y dentro de ella con lo que se llama activación conductual: recuperar poco a poco actividad y contacto con lo que te importa. Suena simple y es lo que más funciona, porque la depresión funciona en círculo — no tienes ganas, dejas de hacer, te sientes peor, menos ganas todavía. Ese círculo se rompe por el lado de hacer, no por el de esperar a tener ganas. En paralelo revisamos la forma de hablarte y de interpretar lo que pasa, que en depresión es implacable contigo. Y empezamos por una evaluación seria, que incluye preguntarte directamente si has tenido pensamientos de hacerte daño: no es una pregunta incómoda, es parte del trabajo, y se pregunta siempre.

Servicios

Sesión individual

70€

55 minutos aprox. · online

Pack de 3 sesiones

180€

Tres sesiones de 55 minutos aprox.

Ahorras 30€

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Preguntas frecuentes

Lo que nos suele preguntar quien viene por depresión.

¿Cuánto tiempo voy a necesitar?

Depende de lo intensa que sea y de si es la primera vez. En depresiones leves o moderadas suele notarse algo en las primeras semanas y el trabajo llevar unos meses; si viene de lejos o hay más cosas encima, más. En la primera sesión hacemos la evaluación y te damos una estimación real, y la revisamos contigo por el camino.

Estoy tomando antidepresivos. ¿Puedo hacer terapia?

Sí, y en las depresiones más intensas combinar las dos cosas es lo que mejor funciona. Ahora, importante: la medicación la pauta, la ajusta y la retira quien te la ha recetado. Nosotras no cambiamos ni quitamos nada, y te vamos a pedir que no lo hagas por tu cuenta aunque te encuentres mejor — dejar un antidepresivo de golpe se paga caro. Si nos autorizas, nos coordinamos con tu médica o tu psiquiatra.

¿Cómo sé si es depresión o es tristeza normal?

La tristeza tiene motivo, va por olas y deja hueco para otras cosas. Esto es más plano, dura semanas y se lleva por delante también el interés y la energía. La señal más clara no es cuánto lloras: es cuánto has dejado de hacer. Si llevas más de dos semanas así casi todos los días y te está estorbando en el trabajo, en casa o durmiendo, pídelo.

No tengo energía ni para empezar terapia.

Eso no es una excusa que te pones: es el síntoma. La depresión quita justo lo que haría falta para salir de ella, y por eso pedir la primera cita es la parte más cuesta arriba de todo el proceso. No hace falta que llegues con ganas ni con un discurso preparado. Solo que llegues.

¿Y si la terapia online no es lo que necesito?

Te lo diremos. La terapia online no es la vía cuando hay riesgo para tu vida, cuando hace falta atención presencial o un ingreso. Si en la evaluación vemos que necesitas otra cosa, te lo decimos y te orientamos. Y si ahora mismo estás pensando en hacerte daño, esto no puede esperar a una cita: llama al 024, la línea de atención a la conducta suicida, o al 112. Es gratuito, confidencial y está las 24 horas.

Si estás aquí leyendo,
ya has empezado.

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