De la maternidad se cuenta la mitad. La parte de la que casi no se habla es que puedes querer muchísimo a tu hijo y a la vez echar de menos tu vida de antes, no reconocerte en el espejo, estar agotada de una forma que no se arregla durmiendo y sentir que todo el mundo lo lleva mejor que tú. Eso no te hace peor madre ni significa que te hayas equivocado. Significa que has pasado por un cambio enorme y que casi nadie te preguntó cómo estabas tú.
Si te resuena
Cómo se siente.
Si te identificas con varios de estos síntomas, no significa que estés "rota". Significa que algo dentro de ti está pidiendo atención. Y se puede trabajar.
- ♡Lloras sin saber exactamente por qué, y luego te sientes culpable por llorar
- ♡Te agobia que te toquen, que te hablen o que te pidan una cosa más
- ♡Sientes que has desaparecido y que ahora solo eres la madre de alguien
- ♡Te comparas con otras madres y siempre sales perdiendo
- ♡Estás agotada de una forma que no se quita durmiendo cuando puedes
- ♡Te cuesta pedir ayuda porque crees que deberías poder sola
- ♡Te vienen pensamientos feos que te asustan y no se los cuentas a nadie
- ♡Echas de menos quién eras y no sabes si eso se puede decir en voz alta
Cómo trabajamos
Lo primero es dejarte decir lo que no dices fuera, sin que nadie se escandalice ni te tranquilice demasiado rápido. Después se separa lo que es cansancio y falta de ayuda —que se arregla organizando y pidiendo, no aguantando más— de lo que es un malestar que necesita tratamiento. Se trabaja la culpa, que en la maternidad viene de serie, la exigencia de estar disfrutando cada minuto, y la identidad: quién eras, quién eres ahora y qué de lo tuyo quieres recuperar. Si hay pareja, también cómo se reparte y cómo se habla de esto, porque ahí se juega buena parte del descanso.
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Preguntas frecuentes
Lo que nos suele preguntar quien viene por maternidad.
¿Esto es depresión posparto o es normal?
Las dos cosas existen y no son lo mismo. Los días de tristeza y llanto de las primeras semanas son frecuentes y suelen remitir solos. Cuando el malestar se instala, dura semanas, te impide funcionar o te quita el disfrute de casi todo, ya no es solo el ajuste: hay cuadros que se diagnostican y que responden bien al tratamiento. Distinguirlo es parte de la primera sesión, y si hiciera falta valoración médica, se te dice y se te orienta.
Me vienen pensamientos horribles sobre el bebé. ¿Soy un peligro?
Los pensamientos intrusivos en el posparto son muchísimo más comunes de lo que se cuenta, y precisamente lo que los hace tan angustiosos es que van en contra de todo lo que quieres. Que te horroricen es la señal de que no son un deseo. Son tratables y se hablan sin juicio. Dicho esto, si en algún momento sientes que puedes hacerte daño o hacérselo a tu hijo, eso es urgente y no espera a una cita: urgencias, tu médico, o el 024, que atiende las 24 horas.
No sé si quiero ser madre, o si me arrepiento.
También se trabaja. La ambivalencia es parte de la maternidad y casi nadie la nombra, así que quien la siente cree que es la única. Aquí se puede decir en voz alta sin que nadie se lleve las manos a la cabeza, que suele ser lo primero que hace falta.
¿Puedo venir embarazada, o si estoy buscando?
Sí. Se acompaña el embarazo, la espera cuando se está buscando y no llega, y las pérdidas, que son un duelo de los más solos que hay. No hace falta que haya un bebé ya nacido para que esto sea un sitio al que venir.
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