Te han dicho que el tiempo lo cura, que tienes que ser fuerte, que ya va siendo hora. Y tú vas por la calle, ves una chaqueta parecida a la suya y te tienes que parar. Han pasado ocho meses y sigues hablando con esa persona en voz baja cuando conduces. No vas atrasada. El duelo no funciona como te lo contaron.
El duelo no es una enfermedad
Es la respuesta normal a haber perdido algo que importaba. No hay que curarlo. No es un fallo del sistema: es el sistema funcionando. Duele porque hubo vínculo, y en ese sentido el dolor es la última forma que toma el cariño.
Lo que sí puede pasar es que se quede encallado. Pero eso es la excepción, no la norma.
Las cinco fases son un malentendido
Negación, ira, negociación, depresión, aceptación. Te las sabes de memoria, y te han hecho daño.
Kübler-Ross las describió en 1969 observando a personas enfermas que se enfrentaban a su propia muerte, no a personas que habían perdido a alguien (Kübler-Ross, 1969). Nunca fueron una escalera que hubiera que subir en orden, y ella misma acabó lamentando que se leyeran así.
El duelo real no va en fila. Va en oleadas. Un martes estás bien y el miércoles no puedes salir de la cama, y eso no significa que hayas retrocedido.
Hoy se entiende mejor como un vaivén: hay ratos en los que te vuelcas en la pérdida y ratos en los que te ocupas de seguir viviendo, y se va oscilando entre los dos. Los dos hacen falta (Stroebe y Schut, 1999).
Que hayas pasado una tarde riéndote no traiciona a nadie. Descansar del dolor forma parte de elaborarlo, no de esquivarlo.
En qué se nota
El duelo no es solo tristeza. Suele aparecer así:
- · En el cuerpo: cansancio, opresión en el pecho, nudo en la garganta, insomnio, falta o exceso de apetito, el sistema inmune más flojo.
- · En la mente: despistes, dificultad para concentrarte, la sensación de que no es real, escuchar su voz o creer verle un momento por la calle.
- · En las emociones: tristeza, sí, pero también rabia, alivio, culpa por el alivio, culpa por seguir viva, y una añoranza física que se parece al hambre.
- · En lo social: te apartas, o te cansa la gente que te dice cómo tienes que estar.
No solo se llora a los muertos
Hay pérdidas que duelen igual y encima no tienen permiso social para doler. Una ruptura. Un aborto. Un diagnóstico que te cambia la vida. Dejar tu país. Un trabajo, una amistad de veinte años, la maternidad que no llegó, la infancia que no tuviste.
Son duelos no reconocidos: nadie te manda flores ni te da días libres, y encima tienes que justificar por qué estás así. Si es tu caso, no te lo inventas.
Cuándo conviene pedir ayuda
No hay un plazo "normal" para dejar de echar de menos. Nunca se deja del todo, y no hace falta.
Lo que sí existe, desde 2022, es una figura clínica: el trastorno de duelo prolongado. A grandes rasgos, cuando ha pasado más de un año, la añoranza sigue siendo intensa y constante casi todos los días, y te impide vivir tu vida (APA, 2022; CIE-11).
Y más allá de los plazos, sería buen momento si:
- · Has parado tu vida y no consigues volver a arrancarla.
- · La culpa te está comiendo: lo que hiciste, lo que no dijiste, no haber llegado a tiempo.
- · Estás tirando de alcohol, pastillas o trabajo sin parar para no sentir.
- · Aparecen pensamientos de que sería más fácil no estar. Si es así, no esperes: en España tienes el 024, gratuito, 24 horas y confidencial.
Qué hacemos en terapia
No vamos a intentar que lo superes, ni a pasar página, ni a que "lo dejes ir". Esas frases no significan nada.
El trabajo va de otra cosa: de que puedas mirar de frente lo que pasó, de darle sitio a todo lo que sientes —incluida la rabia y el alivio, que casi nadie se atreve a nombrar—, y de ir encontrando cómo sigue estando esa persona en tu vida ahora que no está (Worden, 2018).
El objetivo no es que dejes de quererle. Es que quererle deje de doler tanto.
Si quieres ver cómo lo acompañamos, está la página de duelo.
No hay una manera correcta de hacer esto. Solo la tuya, y a tu ritmo. 🤍
Este artículo tiene una finalidad informativa y divulgativa. No sustituye una valoración ni un tratamiento psicológico individualizado. Si estás pasando por un momento difícil, busca el apoyo de una profesional de la salud mental.
Bibliografía
- Kübler-Ross, E. (1969). On Death and Dying. Macmillan.
- Stroebe, M. y Schut, H. (1999). The dual process model of coping with bereavement: rationale and description. Death Studies, 23(3), 197–224.
- Lundorff, M., Holmgren, H., Zachariae, R., Farver-Vestergaard, I. y O'Connor, M. (2017). Prevalence of prolonged grief disorder in adult bereavement: A systematic review and meta-analysis. Journal of Affective Disorders, 212, 138–149.
- American Psychiatric Association (2022). DSM-5-TR — trastorno de duelo prolongado.
- Organización Mundial de la Salud. CIE-11, trastorno de duelo prolongado (6B42).
- Worden, J. W. (2018). Grief Counseling and Grief Therapy (5ª ed.). Springer.
